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En la víspera de tu encuentro, todo sueña,
la magia de las miradas en el momento de la entrada,
los sonidos de los pasos errantes de quién deja su
equipaje dormido, mientras la soledad de las maletas,
miran el cielo dormir,
no más tristeza,
no más espera,
espera el viento recogiendo la brisa de tu estruendo,
pasaran los ángeles coronando los balcones de tu andar,
ángeles colgando la luminosidad de tu verdad,
honestidad de espíritu,
soslaya la renuncia de la espera,
el edificio se vistió de gala,
los ángeles miran al barón que paseo el carruaje,
las calles de Haussmann vuelven a brillar,
el mar de París te mira,
brillan los ojos jardines de Ranelagh.
Soñé que estaba flotando en el espacio. Volaba con los brazos bien abiertos. El cielo azul; el gris nuboso había desaparecido. La transparencia fue mi aterrizaje que cayó en una piscina. La piscina era muy grande, un delfín hacía piruetas; mientras yo, en el medio, nadaba a la escala para reconocer el terreno. vi que no sólo volaba y flotaba, salí caminando. Al paso dejé las huellas del agua, que en el sol radiante se esfumaron en segundos. Caminé y mis ojos se toparon con una gran casa iluminada; para mi sorpresa encontré un grupo de gente celebrando un matrimonio. No era algo habitual casarse en un matrimonio donde todos los invitados tenían máscaras multicolores, igual al del festival de Venecia. La música alegre, mucha champagne, comida deliciosa y los novios no se veían. Parece que me equivoqué; no es un matrimonio el destino de mi caída. Pregunté a un mozo: -¿Es éste un matrimonio? – No señor, me respondió. – Es un entierro. – ¿Entierro?, Pero tanta algarabía en un entierro. Me interrogué, si realmente estaba soñando. El mozo se acercó y me dijo: -Señor, no sabe usted que actualmente están de última moda los entierros con carnavales. -¿Entierros con carnavales?, que idea más estúpida. -No es estúpida, me contestó el mozo. Es una fiesta a la vida. Todo lo que hemos de dejar en este mundo pertenece a la fiesta del alma. El esplendor rebosa el cielo para recibir en un carnaval lo más precioso que tenemos, lo único que nos pertenece: nuestra alma.
Caí en picada. Estaba amodorrado. Me duele la cabeza. Me levanté de mi cama y me tomé un gran vaso de agua. Fui al baño y me miré en el espejo. Observé mis ojeras que me contaron lo mal que dormí. Al final, me levanté y no pude recordar mi sueño. ¿Pueden ustedes recordar el suyo?
Hace un tiempo les comenté que atisbo la vida desde el faro “Punta Ángeles” en algún lugar del Pacífico, más específicamente, Valparaíso. Valparaíso de Neruda, tierra de poetas, travesías de Rubén Darío, dieron ha este puerto la magia que todavía tiene. Desde lo alto, tapizado de casas de colores, ropa tendida y ascensores donde su madera de soporte cruje los silencios y las maravillas de los turistas, nos presentan un puerto que está abandonado y con muchos problemas de infraestructura. Sin embargo, lo seguimos amando, porque produce un magnetismo que vuelca los sentidos en sueños y nos traslada a la época de los libertadores de América, que con la ayuda de Lord Cochrane y tantos otros insignes marinos ingleses fueron dando vida y ruta a la “perla del pacífico”. Cuantos marinos desertaron de sus navíos, buscando mejor destino. Jóvenes de dieciocho años que forjaron una nueva vida, arriba en los cerros haciendo patria en tierra extranjera. Hoy día si nos encumbramos en unos de los cerros, sólo encontramos las ruinas y fantasmas de los bravos marineros que hicieron fortuna y fueron a nuevas ciudades, que les ofrecían más prosperidad. Conozco de cerca el caso de un joven marinero hijo de mi amigo, Alfred Henderson. Su hijo Thomas Henderson viajó en barco desde Liverpool hasta Valparaíso. Thomas era originario de Gateshead en el Condado de Tyne & Wear(noreste de Inglaterra). Thomas, era rubio, alto, ojos azules y físico atlético. Desde que llegó a Valparaíso, Thomas sucumbió a la belleza del puerto. Trabajo como fotógrafo para matrimonios de la colonia Inglesa residente. Hizo de barman en clubes nocturnos y, así, ahorrando se instaló con su compañía naviera, que empezó en una vieja oficina en la calle Esmeralda, donde la tierra y el polvo eran su compañía diaria. Fue agente naviero por un largo tiempo y en diez años amasó su fortuna. Se casó con una joven de descendencia española y tuvieron una hija: Beatriz. Thomas emprendedor y arriesgado, no quedó tranquilo con su hazaña naviera para embarcarse en otra empresa: Minas de plata en Potosí, Bolivia. Al ir a inspeccionar una de las minas, que compraría con otro socio, se subió a un carro de tren que llevaba municiones para la mina; sin saber por causa alguna, el vagón explotó, dejando a Thomas esparcido por las tierras de Potosí. Al otro lado, en Valparaíso, su señora Ester y su hija Beatríz, recibían la triste noticia del fallecimiento de Thomas. Buscando en los anales de Gateshed pude encontrar que Thomas nació el mismo año de un trágico acontecimiento que destruyó casi toda la ciudad: un incendio
El misterio de Thomas es haber sido perseguido por el fuego.
¿Habrían fuerzas del más allá que lo destinaron a tan duro camino?
No bajé la vista;
encontré al ceramista,
amasando su textura,
dando forma a tu finura.
Desde el más allá escuché tu voz,
dulzura apropiada: emancipación
denegada, ojos verdosos, mar
de hinojos.
Me perdí en las ruinas del desierto,
me tragó el tiempo en un soplo
del silencio.
Quiero sonreir con tu mirada;
dejar los desvelos en la almohada.
No perder la paciencia en un enojo
sin cordura; abrir tus ojos cuanta
dulzura.
Sin tu mirada no vivo, no sueño,
no despierto; sin tu mirada no
revivo el emblema cariñoso dibujado
en tu silueta.
El ceramista terminó su hermosura;
tu mirada eterna, diamante sin fronteras;
has traído el hechizo del mar acaramelado.
Un hombre desesperado. Seis años esperando el anhelado trabajo. Entrevistas, reuniones, desayunos, recursos humanos, test psicológicos, análisis grafológicos, y todos los lógicos que podemos imaginar. Una cacería del zorro donde el zorro se esconde en la ciudad. El cemento no deja ver entre tanta psicología evolutiva del ser humano tratado como “ganado” al mejor postor. La vida es competición y elecciones. Pero para este hombre con una familia, cuentas por pagar, cambios de casa por más de dos veces al año. Una familia quebrada por el dolor de las tensiones diarias de: “mañana será mí día”. Ese mañana se hace una eternidad en guerra de nervios a flor. Una eternidad de llamadas telefónicas a la esposa esperando que “mañana será el día”. Hemos rezado a todos los santos de que tenemos memoria. Han pasado seis años y nada. Mi última esperanza es el Papa Juan Pablo II, a lo mejor lo canonizan por mi milagro. La Virgen de Guadalupe ya me ha dado tantas bendiciones. No quiero molestarla más. Los días de mi tormento, túneles sin fin, días grises donde el sol no da la cara. Al final, si al final les puedo decir que debemos creer en los milagros. Hoy día. Sí; no escuchan mal, hoy día 18 de noviembre algún Santito desde el cielo me tiró un salvavidas y me dejó remar tranquilo por un tiempo, como todo en la vida, mi tiempo llegó. Hoy he sido contratado y he saltado de felicidad. Me fui a la iglesia más cerca de mi oficina. Arrodillado, agradecí todo lo maravilloso que me ha pasado. Porque, a pesar de todas mis aflicciones, mis hijos y mi esposa siempre han gozado de buena salud y buena comida. Con eso tengo todo por celebrar. Y lo más importante, estuvimos separados seis años con mi esposa. Ella en un lugar lejano para pagar menos alquiler y poder poner a los niños en un buen colegio. Hoy estamos todos juntos gozando de nuestro jardín y dando las eternas gracias de estar unidos.
El sol se demora en llegar o llega muy atrasado para muchos, pero les puedo decir: Inventense un sol propio, mientras mitigan los dolores del alma.
Estoy seguro: ¡Hoy creo en los milagros!
P.D:: Lo que no se y no sabré jamás fue quién de mis buenos amigos me ayudo, los de la tierra no, no se equivoquen. Fueron mis amigos del cielo.
Tengo bastantes años mirando a los navegantes pasar, mi latitud es 33°01′12″ sur para que les cuento de mi longitud; lo que les puedo decir es que es weste y mi altura es de 18 metros; según me cuentan fue un Escocés de buena voluntad que me descubrió, como grandes inventores y pioneros en muchas cosas, han hecho de mi vida una historia maravillosa. He visto tanta gente desembarcar, piratas, muchos han dejado hundidos sus esperanzas y codicia en la bahía y, al final de cuenta, se han asentado en los cerros aledaños que me rodean. Tengo una vista infinita; cómo infinita mi alma que atisba cualquier problema y resuena la sirena de las pesadillas, que mis amigos marineros o aficionados puedan quedar barados. Mi alcance luminoso es estelar: 32 millas náuticas. Creo que he visto muchas cosas desde mi nacimiento en 1837, y más si estoy a 60 metros sobre el nivel del mar.
Pero no sólo de mar y aventuras; navíos yo vivo. No, están muy equivocados, porque con el tiempo me irán conociendo que mi radar está conectado estrechamente con todos los problemas que veo más en altamar. Los mismo visitantes, que son muchos, y me vienen a ver casi todos los días; y les voy a contar que me dejan un poco aturdido con su vocabulario: ¡Y qué vocabulario usa la gente hoy en día! Bueno pero eso no es asunto mió. Se lo dejo a la Real Academia de la Lengua. Lo que sí les voy a contar es que estoy impresionado de la cantidad de turistas que visten una ropas muy extrañas y todos se ven iguales. Usan unas poleras largas, siempre con una caricatura en el medio y unos pantalones que no son pantalones; están cortados más arriba de la rodilla y generalmente vienen a desnudar sus feas pantorrillas con unas zapatillas de tamaño estratoférico llenas de luces, números, nombres de no sé qué futbolista, tenista o golfista. Bueno al final, me tendrán por un tiempo para que les cuente las historias que este viejo ha retenido en su ojo magnético. Les puedo asegurar que todas mis críticas y comentarios son inofensivos para el ser humano. Mi faro está para resguardarlos como lo he venido haciendo por años. Lo que quiero es el bien de los habitantes y mi faro está a vuestro servicio. Me tendrán para conversarles un poco de la crisis económica, de el desplome de las bolsas mundiales, de las elecciones en USA, de mi serie favorita “Ugly Betty”, y otra que me encanta: “Damages” ¿La han visto?, yo la encuentra muy buena y Glenn Close es una artista insuperable. Se han fijado de las bonitas camisas que usa; puede que Karl Lagerfeld le pida el dato dónde comprarlas. ¡Ven, no estoy tan alejado del mundo, puede que distante, pero no indolente a lo que pasa! Lo último, me gusta mucho la tecnología: yo tengo un “blackberry” que me trajo un marino amigo: -No le cuenten a nadie- pero parece que no es de muy buena ley. Hasta pronto y que tengan buen día.
Como el tiempo en el espacio,
vuelves a encontrarlo;
sin razón te vas alejando,
lo que el viento a llevado.
Que la bravura del océano transmita
a la intuición; corazón de coral,
crustáceo a la mar.
Pasarán las gaviotas dibujando tu
pasado. Ignorado el triste;
abrigando el desarraigo.
Antenas recubriendo las ondas para
no escuchar, lo que tu alma detesta.
Alegría queriendo entrar,
manifiesto agudo en la plaza mayor
rincón armónico, sabrosas frutillas
fineza de la vida.
No cuelgues la sinfonía de vida,
que en la vía no te priva y si te
olvida.
Deja los recelos: cofre entreabierto.
Arrincona los rencores; la
calle te olvide de los desamores.
Café expreso: mirada a los que no ven,
razón elocuente, lanzando sonrisas al paso
del residente. Residente de la mesa a tu lado,
quiere una palabra para paliar su desgano.
¿Has probado?, la sonrisa es la vida,
que siempre abre paso y no hace
preguntas que no has deseado.
Abrigemos nuestra espalda por las avenidas
de la esperanza; flores al encuentro, refulgente
pintura, eco de la hermosura.
Pablo Neruda, Premio Nóbel de Literatura es un nombre consagrado y venerado en las letras del mundo. Gabriela Mistral, también fue Premio Nóbel de Literatura, además de ser la primera mujer Chilena en obtenerlo. El norte chico de Chile heredaría a su insigne poeta, que marcada por una dura niñez sería el cimiento de su mejor poesía. Además de ser una gran ensayista, fue una visionaria en el alma del “chileno” y Sudamericano. Otro eximio fue Vicente Huidobro, creacionista, que vivió su mejor época en París, de donde se armó su particular y distintivo juego de palabras, las que tuvieron sus raíces en un Chile terrateniente y cuidadoso de seguir todas las modas de Europa; convirtiéndose en una sociedad clasista y arribista. Huidobro perteneciente a esa clase, pudo usurpar el alma de las flores y los rincones de la poesía temática. Nuestros poetas han inyectado el alma mundial con sus mejores defensas: las palabras. Al final, todos de una ó de otra manera fueron legados del planeta, que valoran y atesoran sus trabajos literarios, siendo, al final una visión global de lo que somos hoy día: ciudadanos del mundo.
Que será del destino de USA: Obama,
tal vez McCain; nadie sabe
nadie lo sabrá, 4 de noviembre
elecciones habrán.
Si por uno te abanderizas no dejes
que la prisa no decore tu cabeza con
el falaz mordaz de buena labia y poca
claridad.
Si votas: da un respiro y al árbol
cuando salgas cuéntale de tu alivio.
Al final de cuentas salistes, dejaste
tu voto y quedó huella de tu opinión:
voto nulo. No señor.
Derecho constitucional te tienes que
dar, refresca tu materia gris y empieza
a volar. De política nada sabrás y
nada puedes esperar. Tu billetera
nunca dependerá del político que te
balbuceará cuanta bonita palabra
encontrará. No te distraigas de lo
prudente, deja al indolente que se vaya
con las masas y se aturda en una plaza.
Estaremos atentos al 4 de noviembre donde
Obama seguirá atento lo que pasa con McCain.

